Sustentabilidad, Desarrollo Sustentable y Economías Circulares: el cambio que debemos demandar. Por Tomás Poblete.

asdTomás Poblete es estudiante de cuarto año de Ingeniería Comercial, mención Administración. Compartimos un ensayo de su autoría.

“Vivimos en un mundo basado en el consumo, constantemente nos vemos influenciados a comprar más y más objetos que nos evocan una efímera sensación de saciedad. Al comprar nos sentimos plenos, sentimos que nuestra ansiedad disminuye y que al fin encontramos un sentido nuestro trabajo. La publicidad, la moda, la tecnología, y un sinfín de actividades y relaciones sociales validan este consumo y lo potencian, posicionándolo como una necesidad absoluta, convirtiéndolo en la meta de nuestras vidas. Sin embargo, esto tiene un costo. Los recursos del planeta no son infinitos, como se ha supuesto en la mayoría de los modelos económicos clásicos. El planeta está dejándolo en evidencia: las temperaturas han aumentado, los hielos se derriten, la destrucción del hábitat natural de algunas especies han llegado hasta el punto de extinguir estas. Se está adquiriendo conciencia, pero lamentablemente no basta con esto, debe haber un cambio de paradigma. Nuestras acciones deben cambiar, nuestro comportamiento como sociedad globalizada. Nuestra economía debe cambiar, pero las personas podrían preguntarse, ¿qué tiene que ver la economía con todo esto?

La evolución industrial se basa en un modelo de producción y consumo lineal, los bienes son extraídos como materia prima, transformados, vendidos, utilizados (muchas veces ni siquiera son utilizados) y desechados como residuos en enormes parques de basura. Kilómetros de basura (tal como una escena extraída de una película apocalíptica). ¿Es esto lo que queremos dejar a futuras generaciones?

Aquella pregunta es la que define el concepto de sustentabilidad, abarcado por el famoso informe de Brundtlan en 1987. Sustentabilidad implica poder mantenerse por sí mismo, sin ayuda exterior y sin agotar los recursos. En el informe se plantea que existen tres dimensiones: la económica, la social y la medioambiental; sostenidas a su vez por una cuarta dimensión, la gobernanza. Estas dimensiones se encuentran interrelacionadas y deben encontrar un equilibrio. El área en donde estas dimensiones se intersectan, permite la sustentabilidad. La ONU define el desarrollo sustentable como “la capacidad de satisfacer las necesidades de la generación actual sin comprometer la satisfacción de las necesidades de las futuras generaciones”.

Ahora, entendiendo que vivimos en un mundo cuya economía se basa en un proceso lineal, muy ligado al consumo, que está dañando al planeta y limitando a las futuras generaciones, la siguiente pregunta sería: ¿qué se debe hacer para lograr un desarrollo sustentable?

El modelo económico debe cambiar. Muchas empresas están explorando nuevas maneras de reutilizar los productos y restaurar materiales, es decir, transformar este modelo económico lineal en uno circular. La fundación Ellen Mac Arthur, en sus dos reportes “Hacia la Economía Circular”, investigan profundamente este tema y encuentran que la economía lineal tiene límites. Como los recursos son agotables, el precio de ellos ha ido aumentando así como también la competencia. Las oportunidades de mejorar la eficiencia son marginales, la productividad agrícola se encuentra en decrecimiento y está aumentando el riesgo de la seguridad alimenticia.

Frente a esto aparece la Economía Circular, una mejor manera de hacer negocios, un modelo que separa las ganancias del input de material. Este sistema industrial reemplaza el modelo tradicional mediante el uso de energías renovables, eliminando el uso de químicos tóxicos, y restaurando los materiales. Su planteamiento se basa en tres principios básicos: persigue el diseño del “fin de los residuos”, diferencia entre perecibles y componentes durables de un producto, y busca que la energía usada en este ciclo sea renovable.

Es muy probable pensar que esto suena “muy bonito”, y que no puede llevarse a cabo debido a que suena poco rentable. Pero esto no es así. El primer reporte “Hacia la Economía Circular” estima que, en las industrias de producto complejas, esta economía representa una oportunidad de ahorro de material neto en costo de entre 340 a 380 mil millones de USD a nivel de la UE para un “escenario de transición” y entre 520 y 630 mil millones para un “escenario avanzado”. Por otro lado, mitiga los riesgos de suministro y volatilidad en los precios, permite la innovación, creación de trabajo, mejoras en salud y beneficios duraderos.

¿Qué estamos esperando?

El cambio es ahora, el planeta se encuentra en una situación crítica, y si queremos que sigan existiendo nuevas generaciones, debemos cambiar el paradigma económico. Esta no es tarea de ministros, presidentes, o individuos en altos cargos; es tarea de nosotros cambiar nuestros hábitos de consumo, ser conscientes y activos sobre el daño ecológico que estamos causándole al planeta y a nosotros mismos. Somos quienes creamos la demanda por productos. Ahora debemos demandar una Economía Circular”.

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María José Pérez: “El nivel de felicidad y satisfacción que sientes cuando efectivamente estás haciendo algo por el mundo es muy importante. Le hace bien al mundo y a ti también”

María José Pérez: “El nivel de felicidad y satisfacción que sientes cuando efectivamente estás haciendo algo por el mundo es muy importante. Le hace bien al mundo y a ti también”

María José Pérez, presidenta de la Fundación Comer Mejor, se formó como profesional en las aulas de la Universidad de Chile. Ingresó a Bachillerato el año 2005 y luego de dos años ingresó a FEN a Ingeniería Comercial, optando por la mención en Economía. El año 2013 egresó del Magíster en Políticas Públicas y en Noviembre de 2015 realizó el Diplomado de Sobrepeso y Obesidad Infantil en la misma casa de estudios.

IMG_7341Sus primeros pasos como profesional los dio dictando clases en las universidades Andrés Bello, Diego Portales y en la misma Universidad de Chile. Fue analista en la empresa Altair Minería y realizó consultorías externas para el Ministerio de Salud y la Dirección de Presupuestos (DIPRES) del Ministerio de Hacienda. Hasta enero del 2016 se desempeñó como Secretaria Ejecutiva del Panel de Expertos CASEN del Ministerio de Desarrollo Social y como analista en la DIPRES.

Sin embargo, es su fundación el proyecto al que le ha dedicado mayor tiempo de su vida y lo que más le apasiona. Comer Mejor surgió en las salas de clases de FEN y hace casi ya siete meses se transformó en fundación. “El nivel de felicidad y satisfacción que sientes cuando efectivamente estás haciendo algo por el mundo es muy importante. Le hace bien al mundo y a ti también”, destacó.

A la par con el crecimiento profesional de María José, Comer Mejor ha ido pasando diferentes etapas. “La idea de comer mejor lleva aproximadamente ocho años. Antes de entrar a la facultad viví dos años en Ecuador y la variedad alimenticia es bastante alta y sana”, indicó.

Al llegar a Chile a estudiar y vivir sola, y contando con un presupuesto ajustado, tuvo que buscar alternativas alimenticias económicas y saludables. Fue así como junto a un grupo de compañeros de Ingeniería Comercial tuvieron la idea de motivar al resto de la facultad a alimentarse de mejor manera. “Surge la idea de  hacer algo para que los demás estudiantes aprendieran a comer cosas más ricas y sanas y creamos recetas. Empezamos a enseñar a la gente que comer mejor no es tan difícil, sino que hay un montón de mitos asociados a la alimentación saludable que la comunidad en general no enfrenta”, explicó María José.

Tras una serie de diagnósticos sobre alimentación en FEN surgió el proyecto. En primera instancia vendieron “Packs Comer Mejor” alimentos saludables en bolsas reutilizables por un valor que no superaba los $1300, el mismo dinero que cuesta la preparación de un almuerzo. La iniciativa fue un éxito y pronto los fondos estudiantiles fueron su principal forma de financiamiento. Con el tiempo, Comer Mejor tuvo auspiciadores del peso de la FAO y Slow Food International de Italia. “El año 2010 fui a Turín a presentar esta iniciativa en Terra Madre, un congreso de alimentación saludable. Ésta se reprodujo en otras partes del mundo, como por ejemplo en universidades Canadienses”, comentó.

El día 24 de septiembre de este año nace la Fundación Comer Mejor, “nos transformamos en fundación para que quede claramente establecido que nosotros somos una organización sin fines de lucro, y que nos interesa cumplir beneficios sociales”, explica su presidenta. La importancia de dar este paso está relacionada con la cantidad de puertas que se les pueden abrir, sobre todo para llegar al público objetivo que buscan, que son niños y mujeres vulnerables.

La responsabilidad social y sustentabilidad como elementos integrales para los futuros profesionales de FEN

María José destaca a la Universidad de Chile entre las casas de estudio tradicionales por la diversidad de sus estudiantes y el trabajo de los departamentos como Nexo RSU, “la Universidad de Chile tiene la característica de que a través de todos sus programas y de la diversidad que existe en las facultades, se puede aprovechar la oportunidad para efectivamente hacer cambios más profundos. Un cambio desde una política pública, desde una universidad mucho más empoderada. Yo creo que ahí Nexo RSU es clave para establecer ese vínculo y mostrar a los estudiantes que eso si es posible”, destacó.

Para la presidenta de Comer Mejor, la carrera de Ingeniería Comercial en FEN tiene que lograr un equilibrio entre lo que históricamente se ha enseñado y lo que la responsabilidad social reclama hoy en día, “de alguna manera lo que te enseñan en la carrera es maximizar puntualmente algún beneficio, lo que puede ser un modelo más puntual y lógico, pero efectivamente el equilibrio se logra si es que tú tomas los distintos factores, los diferentes personajes que pueden ir afectando en tu quehacer como empresa o persona”, señaló.

María José afirma que la sustentabilidad es uno de los elementos más importantes en la formación de un profesional en FEN, “nosotros tenemos que estar conscientes de todos los efectos que estamos generando, entonces yo creo que es la parte más integral y que ayudará a tener un mundo que dure, un mundo mejor básicamente”.

Para finalizar, María José destacó la necesidad de que los futuros egresados entiendan la importancia de incorporar la responsabilidad social y sustentabilidad en su quehacer como profesionales. “Los estudiantes se tienen que conectar con lo que efectivamente sienten y al mirar a su alrededor se crean capaces e identificados con que son agentes de cambios y la universidad en un buen lugar para poder crear redes y lazos que permitan lograrlo”, indicó.

 

 

 

Chiloé: el último apague la luz

JavierLo que sucede hoy en las pesquerías de Chiloé es un síntoma de un problema mucho mayor. Tal como sucede en muchas otras pesquerías de Chile, el problema no se relaciona únicamente con la marea roja, sino con una serie de factores que, en conjunto, ponen en riesgo el desarrollo sustentable de nuestro país y permiten que existan tragedias tales como las de Chiloé.
Una de las principales causas de que se intensificara la aparición de la marea roja en el sur de Chile es la presencia del fenómeno de “El Niño”. El Niño es un calentamiento cíclico de la superficie de las aguas del Pacífico (sucede cada 2-7 años).

Sin embargo, este es un fenómeno que siempre ha ocurrido, ¿por qué es que ahora vemos más muertes por marea roja? Partamos por decir que “marea roja” no se refiere a los hinchas de la selección de Chile, sino al incremento numérico de alguna o algunas micro algas en el agua. Esto no es necesariamente malo, el problema surge cuando existen “Floraciones Algales Nocivas” (FAN). Entonces, al consumir los animales estas micro algas tóxicas, estos se paralizan, mueren, o intoxican al resto de la cadena alimenticia.

¿Qué tiene esto que ver con el fenómeno del Niño? Las algas proliferan cuando se dan ciertas condiciones ambientales. Una de las condiciones que permiten el excesivo florecimiento de algas es el aumento de temperatura. Entonces, mayor temperatura significa mayor proliferación de micro algas. Como el fenómeno del niño aumenta la temperatura del mar, existe mayor floración, y por tanto mayor probabilidad de FAN o marea roja. Según los biólogos marinos “el aumento de la temperatura del mar, incluso de un rango pequeño de uno o dos grados, puede ser devastador para la fauna marina”.
Pero ¿por qué es que ahora vemos más muertes por marea roja que años anteriores? Parte de la respuesta está en que el fenómeno del Niño se ha vuelto cada vez más intenso/extremo en los últimos 30 años. ¿Por qué? ¡BINGO! producto del Cambio Climático.

La NASA ha indicado que “El Niño de intensidad extrema ocurrirá con mayor frecuencia a medida que aumentan las temperaturas”. También han señalado que “el cambio climático podría duplicar el número de El Niño extremos después de 2050” .

Sin embargo, este fenómeno no es el único responsable de la crítica situación que se vive en Chiloé. En segundo lugar, aparece el modelo de desarrollo extractivista que tiene nuestro país, el cual privilegia el crecimiento económico sin visión de futuro, en desmedro del desarrollo sustentable.
Este modelo de desarrollo esconde su lado más oscuro en la regulación y gestión ambiental. Es precisamente la deplorable regulación ambiental (léase ley de pesca, código de aguas, ley de fomento forestal, ley de glaciares, etc), la que hoy permite a la industria salmonera sobreexplotar y sobre contaminar el fondo marino del sur de Chile, favoreciendo la proliferación de micro algas tóxicas (y su rápido esparcimiento).

Es la mala gestión ambiental la que permite que el 72% de las pesquerías chilenas no tengan capacidad de ser sustentables en el tiempo y sus niveles de capturas sean muy inferiores a su nivel histórico debido a la significativa disminución de estos recursos.

Es la mala gestión ambiental la que permite que la contaminación atmosférica en Chile cause más de 4 mil muertes prematuras por enfermedades cardiopulmonares al año, incurriendo en costos de más de US $6.000 millones.

Es la mala gestión ambiental la que permite que Chile viva una de las peores crisis humanitarias por falta de abastecimiento de agua dulce (la sequía y desertificación afecta a casi el 70% del territorio nacional). Son US $5 millones mensuales que gastan los municipios para distribuir agua potable en camiones aljibes en sectores desabastecidos, situación que se viven 400 mil ciudadanos en 13 regiones del país. Mientras el Instituto de Recursos Mundiales muestra que Chile podría enfrentarse a un aumento especialmente significativo en su índice de estrés hídrico, pasando del 2,89 actual a un 4,45 en 2040 , el Estado chileno continúa haciendo todos sus esfuerzos por seguir permitiendo las actividades mineras cerca, sobre y dentro de sus mayores reservas de agua: los glaciares.
Es la mala gestión ambiental la que permite que Chiloé se convierta hoy en una más de las zonas de “sacrificio” de nuestro país, sumándose a Ventanas, Huasco, Coronel, Mejillones, Bahía Quinteros, Alto Maipo, Valdivia, Pascua Lama, Rio Puelo, Cuervo.

Chile es un ejemplo de cómo -no- hacer las cosas en materia socio-ambiental. Hemos creado una cultura generalizada de deshonestidad y una ética de trabajo en que hacer las cosas bien no es relevante, hemos creado una sociedad que se da el lujo de seguir destruyendo sus ecosistemas, agotando sus recursos, y de paso, pone en riesgo la seguridad hídrica y alimenticia de todos sus ciudadanos. Obviamente toda inversión energética, de obras públicas o productivas tiene un costo ambiental, pero es inaceptable e insostenible que cada inversión que se hace en estas materias termine por producir los tremendos daños sociales, económicos y ambientales como los de Chiloé. Es necesario tener visión de futuro. O bien, que el último apague la luz.

Javier Bazán Gantz
Estudiante de Ingeniería Comercial

Facultad de Economía y Negocios
Universidad de Chile

¿Qué tan trascendente fue el acuerdo en la COP21 de París?

El miércoles 16 de diciembre en el Auditorio Joseph Ramos de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile (FEN), se llevó a cabo el Diálogo Ciudadano “Acuerdo de París, implicancias para Chile”. El evento organizado por Adapt Chile y EcoFEN, por un Campus Sustentable, de la unidad Nexo Responsabilidad Universitaria de FEN (Nexo RSU), contó con la participación de diversos actores tanto de la política nacional, como de organizaciones medioambientales y de sustentabilidad, entre otros. La actividad tuvo como finalidad informar, comentar y entregar opiniones sobre el acuerdo logrado en la última Convención Marco sobre el cambio climático (COP), el que fue catalogado como algo histórico y trascendental para el planeta.

En el conversatorio participaron el subsecretario del Medio Ambiente Marcelo Mena, el alcalde del Municipio de Independencia Gonzalo Durán, Laura Gallardo de Center for Climate and Resilience Research, Reinalina Chavarri del Observatorio de Sostenibilidad FEN, Stephen Hall de Energía Sustentable Internacional limitada, el director de Adapt Chile Cristóbal Reveco y el director de Nexo RSU Francisco García, quien fue el encargado de dar las palabras de bienvenida.

Durante la actividad, el subsecretario Mena presentó un completo resumen sobre la participación de Chile en la COP 21 de París. “La ambición del acuerdo fue lo principal para el trabajo de nuestro país”, señaló, destacando además la labor en conjunto con la Asociación Independiente de América Latina y el Caribe, junto a quienes se trabajó en pos de lograr un acuerdo de gran alcance y altamente ambicioso.

Para el subsecretario uno de los puntos fundamentales de la negociación fue acordar bajar los grados de aumento de la temperatura del planeta, “lo importante del acuerdo es que se logró tratar de llegar a una temperatura muy por debajo de 2° C, intentando llegar a 1,5° C”, indicó. A la vez, resaltó la reacción de las partes negociadoras al momento de la lectura del documento final, “el acuerdo nos sorprendió porque abarcaba todo por lo que negociamos”, comentó satisfecho.

Sin embargo, los resultados finales de la COP21 no dejaron satisfecho a todo el mundo, ya que aquellos puntos más conflictivos antes y durante la conferencia, financiamiento y los mecanismos de revisión, quedaron sólo en declaraciones de voluntades. Así lo explicitó Stephen Hall, director ejecutivo de la consultora Energía Sustentable Internacional, “París fue un fracaso épico para el planeta y no hay ningún compromiso real porque es un acuerdo voluntario”, señaló. Tras su intervención hizo un llamado a hacernos cargo como sociedad del problema del clima, “nosotros debemos mitigar el cambio climático junto a la empresa privada presionando a los estados”, finalizó.

En la misma línea, el alcalde de Independencia, Gonzalo Durán, destacó la importancia de luchar contra el cambio climático desde los gobiernos locales en conjunto con la comunidad. “Los gobiernos locales y los ciudadanos pueden lograr cambios importantes en este tema. Ante problemas globales, soluciones locales”, destacó.  Cabe señalar que la comuna de Independencia forma parte de la Red de Municipios ante el Cambio Climático, comunidad que surge para intercambiar experiencias en pos de lograr la adaptación y mitigación del cambio climático desde las ciudades.

Para Cristóbal Reveco, director de Adapt Chile, organizadores del evento, el hecho de no lograr mecanismos de revisión jurídicamente vinculantes para el cumplimiento del acuerdo, es algo totalmente negativo, ya que no hay forma concreta de hacer que todos los países cumplan con el documento final. También criticó la poca claridad en el punto de financiamiento, donde los países en vías de desarrollo exigieron ayuda de las grandes potencias, responsables históricos del problema, en materias de transferencia tecnológica, lo que no quedó estipulado. “El acuerdo deja muchas personas desamparadas al no ser vinculante, sobre todo en sectores más vulnerables”, indicó.  A la vez hizo un llamado a “insistir en que nuestras autoridades están sujetas a una revisión de cuentas en cuanto a cambio climático“.

Para finalizar, Javier Bazán, secretario de EcoFEN, por un campus sustentable, y estudiante de la facultad, hizo un llamado a los miembros del panel a hacerse cargo tanto del cumplimiento de lo acordado en París, como de la instauración de políticas energéticas y sustentables que ayuden a mitigar el cambio climático. “La verdad es que me preocupa que desde la juventud vemos empresas y organizaciones que no se preocupan más que de sus utilidades, y a pesar de que uno como estudiante quisiera ver un cambio radical, no lo ve. Lamentablemente así de negativo vemos lo que sucede en nuestro país. Los invito a ser valientes y tomar las decisiones que servirán para nuestro futuro”, señaló.

Rol y Expectativas de Chile en la COP21

Chile es uno de los 195 estados que participan en la nueva versión de la COP21 que comenzó el día de ayer. Nuestro país estará representado por la máxima autoridad, la presidenta Michelle Bachelet, quien estará acompaña por una comitiva integrada por el ministro del Medioambiente Pablo Badenier y parlamentarios de la bancada climática.

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En la última Asamblea General de Naciones Unidas, realizada en Nueva York en septiembre de este año, Bachelet entregó la Contribución Nacional Tentativa de Chile (INDC), donde se comprometió a que el país reducirá sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 30%, pudiendo llegar a 45% si se cuenta con apoyo internacional. Camino a la COP21, más de 150 países han presentado su INDC.

Otro de los compromisos chilenos es la recuperación de 100.00 hectáreas de bosque nativo y la reducción de 600.000 toneladas de CO2 anuales. Es importante señalar que nuestro país es responsable del 0,26% de las emisiones de los gases a nivel mundial, muy por detrás de otros estados de la región como Brasil, Argentina y Colombia. Aun así, el territorio es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático.

Con respecto al rol de Chile en la COP de París, el día 26 de noviembre en Santiago, el ministro Badenier sostuvo una reunión con los parlamentarios de la bancada climática, donde detalló los alcances de la contribución nacional que presentará Chile de cara a la próxima conferencia del clima. En la ocasión declaró que “como país estamos siendo tremendamente activos en la implementación de políticas para la adaptación al cambio climático”.

En ese sentido, comentó la participación activa de nuestro país dentro de la Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe (AILAC), el bloque de negociación del que formamos parte junto a Perú, Colombia, México, Panamá y Costa Rica. A raíz de esto, Badenier comentó que se ha hecho un trabajo en conjunto para negociar con una posición en común, donde lo que más destaca es velar por la urgencia del financiamiento internacional a países en vías de desarrollo y que de lograr un acuerdo sea vinculante.

¿Cuál es la importancia del acuerdo para el país?

Chile está en una posición altamente vulnerable a los efectos del cambio climático debido a sus características geográficas. Los factores más relevantes son el bajo nivel de las costas, el régimen nival y glacial de los ríos y los tipos de bosques. También es importante el impacto que el calentamiento global puede provocar en el océano, ya que éste y la pesca constituyen un recurso clave para nuestra economía.

Por lo tanto, a las consecuencias ambientales se suman las posibles pérdidas económicas, las que pueden ser muy perjudiciales. Teniendo esto presente, Chile lleva tiempo trabajando en temáticas de adaptación al calentamiento global, por lo que su contribución en la COP21 estará ligada al área de planificación y estrategias de fortalecimiento para hacer frente a los cambios.

Tanto Bachelet en la Asamblea General de la ONU, como el ministro Badenier en la reunión con la bancada climática, indicaron que los puntos más importantes para nuestro país son la responsabilidad y el compromiso de las grandes potencias con los territorios más vulnerables. El aporte económico y la transferencia tecnológica serán el enfoque principal para nuestra negociación.

 

Las negociaciones climáticas en Paris (y en todas partes)

Por Dra. Daniela Manuschevich. Profesora FEN y parte del Comité EcoFEN, por un campus sustentable.

Desde el 30 de noviembre al 11 de diciembre se reunirán en Paris  más de 80 líderes con el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC.

Esta reunión es parte de las reuniones periódicas de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, conocida como CMNUCC (UNFCCC en inglés). Esta convención fue adoptada después de la histórica Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992,  la que entró en vigor el 21 de marzo de 1994 y ha sido ratificada por 196 países.

Lo que está en juego es bastante. El cambio climático, causado por las emisiones de efecto invernadero, las que resultan de la combustión de combustibles fósiles, el cambio en el uso del suelo y la producción de carne, entre otras, están modificando nuestro sistema planetario de forma irreversible (Barnosky et al. 2012).

Chile es especialmente vulnerable al cambio climático (Cepal 2009). Nuestras aguas dependen de las nieves que caigan  en cantidades y tiempos adecuados, la abundancia de nuestros mares depende de los patrones de circulación oceánica. El cambio climático es más que calentamiento climático, ya que significa cambio en los patrones de lluvia y, posiblemente, aumento en los eventos climáticos extremos, como las inundaciones  o sequias.

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Responder a estos cambios implica adaptarse, pero también mitigar los impactos individuales y colectivos de nuestra forma de vida. Nuestra forma vida actual está basada en el constante aumento del consumo, lo que genera una gran cantidad de emisiones, así como uso de materia y energía. Como generación estamos recibiendo un mundo  muy distinto al de nuestros  padres,  por lo tanto los estándares de bienestar y consumo deben ser críticamente re-evaluados de acuerdo a nuestra realidad e
intereses. Recuerdo aquella propaganda de 1980 de un hombre andando en bicicleta  con flores en la  mano camino a ver a su amor, al cual le gritan “cómprate un auto, Perico”. Hoy ¿Qué le diríamos a  Perico?

Además de disminuir el  consumo individual, se pueden tomar otras medidas a nivel colectivo. Por ejemplo,  varias asociaciones de estudiantes de universidades en Estados Unidos, Inglaterra y Australia han hecho campañas de “divestment”  para que las universidades saquen sus dineros de actividades que contribuyan al cambio climático.

A nivel político mundial la COP 21 puede ser histórica, si es que se logra un acuerdo de metas que comprometa a todos  los países de manera vinculante, especialmente a los que no han ratificado convenciones de emisión a pesar de ser  de los  que más emiten, como Estados Unidos y China.  Si bien el 24 de septiembre  de este año los presidentes  de ambos países anunciaron medidas bilaterales para reducir sus emisiones.

Sin duda el cambio climático es un problema que pone a prueba a cada uno de nosotros y a toda nuestra civilización. La pregunta es ¿Podremos superarla?

Para más información:

 COP 21: http://www.cop21.gouv.fr/es/cop21-cmp11/desafios-de-la-cop21

 Divestment: http://350.org/category/topic/divestment/

 Contribuciones tentativas por país: http://www4.unfccc.int/submissions/INDC/Submission%20Pages/submissions.aspx

Referencias citadas:

 Barnosky, Anthony D., Elizabeth A. Hadly, Jordi Bascompte, Eric L. Berlow, James H. Brown, Mikael Fortelius, Wayne M. Getz, et al. 2012. “Approaching a State Shift in Earth/’s Biosphere.” Nature 486 (7401): 52–58. doi:10.1038/nature11018.

Cepal. 2009. La Economia Del Cambio Climatico Sintesis. Naciones
Unidas.

¿Por qué es tan importante un acuerdo en la COP 21 para el futuro del planeta?

Desde el 30 de noviembre hasta el 11 de diciembre de este año, se llevará a cabo la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático o 21ª Conferencia de las Partes (COP21) en París, Francia. La COP21 ha sido catalogada como una instancia crucial para frenar los impactos negativos que el cambio climático ha ido generando en el planeta. Pero, ¿Qué es la COP? ¿Qué es lo que verdaderamente se va a negociar en París? y ¿Cuáles son los acuerdos esperados?

La Conferencia de las Partes (COP) es el órgano supremo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), está conformada por casi 200 países y se realiza cada año. Es en esta instancia donde se toman las decisiones internacionales sobre los problemas derivados a los impactos medioambientales. La CMNUCC nació en 1992, y entre sus principales objetivos está reforzar la conciencia de las sociedades del planeta sobre los problemas que produce el calentamiento global.

El evento en París es la culminación de un proceso que fue iniciado en la COP de Durban realizada el año 2011. En ese entonces los miembros de la convención decidieron negociar un acuerdo vinculante respecto al cambio climático que sería sellado este año en Francia.

Uno de los principales puntos a abordar es la reducción de los gases de efecto invernadero al límite de 2°C. Esta cifra fue presentada el año 2009 en la COP de Copenhague a raíz de un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Los miembros de la Unión Europea fueron los únicos en acordar la reducción de emisión de gases, mientras que el resto de las partes sólo hizo un compromiso político sin fecha de inicio.

Los expertos han advertido desde entonces que de no llegar a este número, el mundo puede sufrir consecuencias catastróficas a nivel climático y medioambiental, y llegar a un punto de no retorno. Esto, considerando que los 2° son el máximo permitido para que el planeta se pueda adaptar, lo que no significa que dejará de ser afectado. Durante el último año, tanto la ONU como el IPCC presentaron informes indicando que el planeta puede estar fuera de peligro sólo si se llega a un límite de 1.5°C.

Es importante señalar que no llegar al acuerdo esperado,  traería consecuencias trascendentales para el planeta y la calidad de vida de sus habitantes. Los efectos negativos son transversales, afectando al medio ambiente, la agricultura, la salud, los negocios y un sinfín de cosas más.

Ahora bien, está de más señalar que no todas las naciones tienen la misma responsabilidad ante esta grave situación, ni menos los recursos y avances tecnológicos para hacer frente a la reducción de sus gases. Es por esto que las negociaciones se centrarán en gran medida en el aporte que los países desarrollados pueden hacer para ayudar al resto de las partes a mitigar sus emisiones.

¿Por qué se busca un acuerdo vinculante?

El año 1997 se firmó el protocolo de Kyoto, a través del cual los países industrializados se comprometieron a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero en sus territorios. El acuerdo no fue ratificado por Estados Unidos y años más tarde Canadá lo abandonó. Por este tipo de situaciones se está buscando un mecanismo legal que obligue a las partes a cumplir el acuerdo. Algunos de los puntos más importantes de las negociaciones son:

 

  • Mitigación: Hasta el momento, más de 170 países han publicado informes en los que detallan cuáles son sus compromisos a corto y mediano plazo en cuanto a la reducción de su emisión de gases de efecto invernadero.
  • Adaptación: Las partes presentarán sus propuestas de adaptación al cambio climático, así como también cuáles serán los mecanismos de cooperación y financiamiento entre las economías más poderosas y los países en vías de desarrollo.
  • Pérdidas y daños: Es uno de los puntos más conflictivos a tratar en París, y tiene que ver con aquellas consecuencias permanentes que el cambio climático ha producido y como se les hará frente. Los países más vulnerables y perjudicados por la situación esperan apoyo de los más poderosos para reducir los impactos en sus territorios.
  • Financiamiento: Si el punto anterior es conflictivo, el tema del financiamiento es sin duda el más complejo a tratar durante la conferencia. Los países desarrollados son aquellos que más daño han causado al planeta, teniendo así una responsabilidad histórica frente a los países más vulnerables geográfica y económicamente. Las grandes potencias se comprometieron a aportar 100 millones de dólares de aquí al 2020, aunque aún faltan los detalles técnicos sobre cómo se llevará esto a cabo.
  • Transparencia, reporte y revisión: Para que no suceda lo mismo de Kyoto, urge la creación de un mecanismo que vele por el cumplimiento de todos los acuerdos a través de los años. Financiamiento, transferencia tecnológica, mitigación y adaptación, son los puntos más importantes a fiscalizar.

Queda menos de una semana para la COP 21, y hoy más que nunca es imperante lograr documento final firmado por todos los países miembros y la creación de un mecanismo que vele por su cumplimiento. No se esperan negociaciones fáciles, sobre todo para aquellos países en vías de desarrollo que luchan por bajar el límite a 1.5°C, por lo tanto, no hay un panorama muy claro con respecto al éxito o no de la conferencia.